Cómo utilizar el flash fuera de la cámara

Cómo utilizar el flash fuera de la cámara

Cómo utilizar el flash fuera de la cámara

La luz es sin lugar a dudas el alma de la fotografía. Es la encargada de darle volumen y profundidad a los sujetos y a nuestra escena. Una buena luz puede conseguir que obtengamos una gran foto y una mala puede arruinar nuestra captura. Por eso es muy importante saber dominarla. Pero la luz con la que podemos jugar no es sólo la natural, pues la artificial nos ayudará en muchos casos a crear bonitas imágenes. Por eso en este post os enseñamos cómo utilizar el flash fuera de la cámara.

Usar el flash de la cámara

El flash que la mayoría de cámaras de fotos incorporan a veces nos pueden sacar de un apuro, pero no es la opción más recomendable. Lo primero es porque al ser una fuente emisora tan pequeña, la luz que emite es muy dura y plana. Además, al tratarse de un iluminación frontal, es decir, desde el mismo ángulo que desde el que hacemos la foto, quita todo el contraste de la imagen y tus sujetos quedarán sin volumen. La fotografía queda plana y sin ninguna profundidad ni tridimensionalidad.

Por otro lado, al fotografiar a una persona con este flash es muy probable que salga con los ojos rojos, pues como comentábamos antes el flash está justo por encima del objetivo. Por último, comentar que en este flash apenas podrás ajustarlo para que emita más o menos luz y dibujar así la fotografía que tengas en mente. Es más que probable que el sujeto al que fotografiemos salga quemado o con demasiada iluminación.

Sin embargo, este flash puede servirnos para algo. Con él podremos disparar otros flashes fuera de la cámara. Pero esto te lo explicaremos más adelante.  

Utilizar el flash de tu cámara no es la opción más recomendable. Foto: Ralphs_Fotos/ Pixabay

Ventajas de un flash dedicado

Como puedes imaginar después de haber leído lo anterior, los resultados más profesionales en tus fotografías los obtendrás con el uso de un flash dedicado. Son muchas sus diferencias, pero quizá la principal y más importante respecto al flash que lleva incorporado tu cámara es que podrás jugar con la posición desde la que llega la luz. Este es sin duda el aspecto más diferenciador y con el que conseguirás un mejor efecto. Utilizando el flash sobre un trípode por ejemplo, podrás hacer que la luz llegue desde donde tú quieras.

Al disparar tus flashes desde fuera podrás crear por tanto distintos esquemas de iluminación, siendo esto un factor clave para darle volumen a nuestro sujeto y profundidad a la escena. Así por ejemplo, si situamos uno de los flashes en un ángulo de 45 grados frontalmente respecto a nuestro sujeto, la luz hara que sus facciones y la textura de su cabello y de sus prendas de ropa tengan mucho más volumen.

Además, el uso de este tipo de flash emite unas luces algo más difusas y no tan duras. Especialmente en los que el cabezal en vez de ser rectangular es redondo, al igual que los de estudio. El haz de luz proyectado se emite de una forma más abierta y uniforme consiguiendo así una mayor suavidad en todo su rango.

También tiene un mayor control sobre la configuración de la potencia de la luz o del objetivo que estés usando en ese momento, para adaptarse de la mejor forma posible al efecto creativo que quieras conseguir. Puedes aumentar o disminuir su potencia para iluminar de forma perfecta lo que necesites. si la escena esta muy clara quizá necesites algo más de potencia y en cambio si hay mucha oscuridad, podrás disminuirla.

Asimismo, este tipo de flashes cuentan con un cabezal movil con control total sobre su rotación e inclinación. Es decir, puedes utilizarlo encima de tu cámara obteniendo mejores resultados haciendo que la luz rebote en paredes o techos para conseguir luces menos duras y que no quiten tanto volumen a la escena. Esto es ideal en interiores y eventos en los que hay poca luz. Si prima trabajar de forma rápida y no puedes estar colocando diferentes flashes por la estancia. Lo inclinas 45 grados hacia arriba haciendo que rebote en el techo y rellena la luz sin crear una iluminación muy artificial.

Hay que añadir, que los flashes externos suelen tener una amplia gama de accesorios como softbox, difusores, filtros de color, etc… con los que podrás controlar aún más el uso de su luz, añadiéndole color o difuminándola más según tus necesidades. Esto otorga un efecto creativo con el que podrás dominar aún más todas las situaciones que se te presenten.

Utilizando el flash externo fuera de tu cámara podrás conseguir espectaculares efectos. Foto: Jakub Prívozník/ Pixabay

Cómo disparar tu flash de manera inalámbrica

Aquí tenemos tres opciones, utilizar un disparador por radio frecuencia compatible con tu flash dedicado, un cable o utilizar el destello del flash de la cámara para que el resto de flashes se active.

La primera opción es la más fiable y cómoda para conseguir que tu flash o tus flashes fuera de la cámara se disparen. Este sistema consiste en instalar un emisor inalámbrico que funciona por radio frecuencia en la zapata de tu cámara. Además, en muchos casos en función del disparador que utilices podrás incluso configurar todos los parámetros del flash externo desde ahí. Esta es la opción más elegida entre los fotógrafos profesionales. Podrás tener tu flash escondido sin necesidad de que emisor y receptor estén en el mismo campo de visión. Las posibilidades que abre este tipo de conexión te permitirán explotar tus flashes externos al máximo.

Muchos flashes del mercado también se pueden emparejar con la cámara mediante el uso de un cable. Esta opción es mas barata que la anterior, pero sin embargo, es mucho más incómoda porque el alcance al que puedes colocar el flash es limitado y además no te permite moverte con tanta facilidad a la hora de disparar. Es quizá la menos utilizada tanto en estudio como en exterior porque es muy poco práctica.

Por último, la tercera opción con la que cuentas es hacerlo funcionar con la luz que emite el flash de tu cámara (si es que lo tiene, porque cada vez vemos más cámaras sin espejo que omiten el flash de la cámara). Muchos de los flashes del mercado incorporan una célula fotosensible para que reaccione a través de un impulso luminoso. Tendrás que configurar tanto tu cámara como el flash externo para que ambos se sincronicen. Sin embargo, esta opción es menos fiable que las dos anteriores.

En primer lugar porque nos afecta la luz ambiente existente en la escena. Es decir, si hay mucha luz puede que la célula fotosensible del flash no reconozca el fogonazo del flash de nuestra cámara. En segundo caso porque tu cámara y el flash dedicado tendrán que estar visibles entre sí y a una distancia limitada. Si esto no sucede el flash externo no saltará. Esto limita muchas de las opciones creativas a la hora de utilizarlo.

El uso de disparadores por radio frecuencia es lo más fiable y cómodo, además de en muchos casos permitirnos configurar el flash de manera remota. Foto: Godox

Prueba para mejorar

En definitiva, lo mejor es que comiences a experimentar por ti mismo y descubras un nuevo mundo de posibilidades con el uso de flashes externos. Lo bueno de la fotografía en la actualidad, es que si cuentas con unas nociones básicas, la prueba y error es un gran método de aprendizaje. No tengas miedo a utilizar el flash fuera de tu cámara y a poner a prueba todo lo que has aprendido en este post.

Descubrirás seguro todas las opciones que te otorga la iluminación artificial tanto con objetos como con sujetos. Podrás montar un miniestudio en casa y practicar con diferentes efectos y esquemas. Si no te gusta borras la foto y sigues disparando. Afortunadamente, ya no disparamos con carretes, con los que esto hubiera sido impensable.

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