¿Qué es el punto de fuga?

¿Qué es el punto de fuga?

El punto de fuga

El punto de fuga es un concepto muy antiguo que proviene de la pintura. Es el lugar en el cual convergen dos o más líneas paralelas (que pueden ser reales o no) y que tienden hacia el infinito de una imagen. Los puntos de fuga son elementos visuales por tanto que dan mucha fuerza a través de estas líneas convergentes. Desde éstas se puede dirigir la mirada del espectador de la imagen directamente al punto en el que las líneas se cruzan. Es en consecuencia, una manera ideal de poder marcar el camino, a la vez que aumenta el grado de profundidad de una imagen.

Recordemos que para otorgar profundidad y tridimensionalidad a una imágen, podemos valernos tanto de la profundidad de campo, como de la composición a través de líneas del entorno, como de la perspectiva. Y es precisamente sobre esta última sobre la que se basa el punto de fuga.

El cerebro interpreta en una imágen que los objetos más grandes son los más cercanos y los más pequeños los más lejanos. Es por eso, que al ir alejándose estos objetos de manera progresiva, genera una sensación de que éstos se extienden hasta el infinito. 

Por otro lado, el punto de fuga en una fotografía atrae la mirada del público de forma natural hacia él. Se consigue de esta manera, que los elementos que se sitúen en esta fuga puedan resaltar de forma natural en la imagen capturada. Así, podemos conseguir que sujetos que queramos introducir en nuestras imágenes, ganen mucho más protagonismo dirigiendo la mirada del espectador directamente hacia ellos. 

En nuestro entorno infinidad de lugares y líneas nos sirven para jugar con el punto de fuga. Foto: Diana.grytsku/ Freepik

Cómo potenciar el punto de fuga

Bien, ahora ya sabes la teoría, pero también debes conocer otros factores para aumentar el impacto. En función del objetivo que elijamos o dependiendo de la perspectiva que elijamos podemos potenciar esta técnica fotográfica.

Si tenemos que elegir un objetivo estrella para esto, cabe destacar que montaremos un gran angular. Esta lente consigue que se exagere la perspectiva de los objetos y a la vez consigue una gran profundidad de campo dentro de la escena. Es por todo ésto perfecta para dar más dramatismo a una imagen o para aumentar el impacto con ciertas perspectivas.

Al captar un plano muy abierto, el gran angular consigue que las líneas de la fotografía tengan un recorrido mucho más extenso. Al conseguir este efecto, les otorgará mucha más fuerza y protagonismo. 

Además, otro truco para incrementar este punto de fuga es situar nuestras cámaras en el plano inferior. También obtendremos un efecto más llamativo al pegar la cámara a alguna superficie (una mesa, una pared…). De esta manera, se incrementarán esas líneas y la imágen ganará mucha profundidad. 

Algunos ejemplos de puntos de fuga 

En nuestro entorno, y según el punto de vista desde el que lo observemos, existen infinidad de líneas imaginarias con las que poder jugar. No obstante, hay algunos clásicos con los que practicar en tu fotografía introduciendo esta técnica tan llamativa en tus fotos. 

Algunos elementos muy sencillos de encontrar en nuestro día a día con bastante profundidad y con líneas muy marcadas son carreteras, vías de tren, puentes, túneles o caminos entre árboles. También podemos conseguir plasmarlo en nuestras imágenes en lugares con objetos recurrentes o que se repitan. Es decir, unas farolas en línea, varios bancos en un parque a pocos metros de distancia o aparcamientos metálicos para bicis te pueden dar mucho juego. Sólo queda encontrar la mejor perspectiva y disparar. 

Una carretera o unas vías de tren nos servirán para comenzar a experimentar. Foto: Hulv850627/ Freepik

Dónde situar el punto de fuga

Ahora que ya comprendes mejor qué es el punto de fuga y dónde puedes practicar tus fotografías introduciendo esta técnica, sólo queda saber dónde ubicarlo en tu imágen. 

Una de las situaciones más típicas es en el centro exacto de la imágen. Trazando las líneas como diagonales que salen justo de las esquinas de la fotografía, se consigue un efecto muy geométrico y ordenado. 

También, se puede situar en uno de los lados de la imágen, haciendo que el espectador recorra esta de un lado hacia otro. Es especialmente llamativo cuando se introducen sujetos con movimiento, como coches o trenes. 

Por supuesto, lo puedes ubicar utilizando la regla de los tercios. Hacer que converga en una de sus líneas le dará un resultado muy armónico a la fotografía. 

Algo que conseguirá potenciar la imaginación del espectador es situarlo fuera de la imágen. Sin duda conseguirás una fotografía muy diferente al resto.

Pero recuerda la máxima de la fotografía. Las reglas están para romperlas y seguro que podrás encontrar puntos de fuga en muchísimos más lugares y podrás jugar con ellos de forma diferente en tus imágenes. Así que mantente atento a todo lo que te rodea y juega con ellos para experimentar. 
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