La exposición en fotografía

La exposición en fotografía

Saber medir la luz de una determinada escena y poder controlar todos los parámetros de tu cámara para que la imagen que tienes en mente se adapte a esa luz es quizá la técnica más básica para convertirte en un buen fotógrafo. Al enfrentarnos por primera vez al modo manual de nuestra cámara de fotos parece que nos acerquemos a un abismo en el que el vértigo nos consume. Pero realmente es mucho más fácil de lo que parece. Por eso hemos preparado esta completísima guía para que aprendas a dominar de una vez por todas la exposición en fotografía. 

¿Qué es la exposición en fotografía?

Vamos a comenzar con la definición que nos da la RAE acerca de la exposición:

“Acción de exponer a la luz una placa fotográfica o un papel sensible durante un cierto tiempo para que se impresione”.

Como veis, la RAE se ha quedado un poco obsoleta con este término y si me lo permitís la definición no es exactamente correcta. A diferencia de lo que se piensa generalmente la exposición no es sólo una cuestión de tiempo. También influyen otros dos parámetros como veremos un poco más adelante. 

Pero de momento, vamos a tratar de que quede claro en qué consiste exactamente el concepto de exposición en fotografía. 

Realmente, la exposición no es más que el proceso por el cual la luz atraviesa todas las lentes del objetivo y llega hasta el material fotosensible. Este material fotosensible puede ser un carrete en fotografía analógica o un sensor digital como ocurre en la mayoría de cámaras en la actualidad. 

Es por ello, como decíamos antes, que en esta exposición influirán tres variables que veremos a continuación. La velocidad de obturación, la apertura de diafragma y el ISO. 

Tres parámetros que influyen en la exposición 

Ahora que queda claro el concepto de la exposición en fotografía entraremos a explicar de forma más detallada estos tres parámetros que influyen directamente sobre dicha exposición. A esto se le conoce también como el triangulo de exposición y es que en función de lo que queramos conseguir o de la historia que queramos contar a través de nuestra imagen utilizaremos de una forma u otra estas variables. 

Velocidad de obturación. El movimiento

El obturador es un dispositivo que lleva la cámara justo en la parte frontal del sensor o de la película y que sirve para controlar el tiempo que llega la luz hasta el material fotosensible. Así que la velocidad de obturación es simplemente ese tiempo que el obturador permanece abierto para que la luz pase.

Con una velocidad lenta de obturación podemos captar el movimiento. Foto: Isaac Benhesed/ Unsplash.

Cuanto mayor sea ese tiempo que permanezca abierto o menor velocidad de obturación tenga (por ejemplo valores de 1 segundo, 5s, 30s…) mayor será la luz que llegue hasta el sensor y cuanto menor sea el tiempo que permanezca abierto o mayor velocidad de obturación tenga (1/1000s, 1/500s, 1/250s…) menor será la luz que le llegue al sensor. 

¿Pero qué es eso de 1/1000s? pues bien 1 representa el tiempo en segundos que permanece abierto el obturador y 1000 las partes de ese segundo. Es decir 1/1000 es lo mismo que decir que el obturador se mantiene abierto durante una de esas mil partes en las que se divide un segundo, o lo que es lo mismo una milésima de segundo. Así 1/500 significaría que el obturador se abre durante una fracción de las 500 en las que dividiríamos ese segundo y así sucesivamente. ¿Cuánto sería entonces 1/ 2? Efectivamente, una exposición de medio segundo, o lo que es lo mismo una de las partes si dividimos entre dos un segundo. 

Ahora que comprendes el tiempo de obturación y qué significa exactamente, entenderás que cuanto más lento sea el disparo más se captará el movimiento y cuanto más rápido sea más se congelará la escena. Así que la velocidad de obturación influye en esa parte de capturar el movimiento en una fotografía.

Apertura del diafragma. La profundidad de campo

El diafragma, como te explicamos en este artículo, es una pieza mecánica que se encuentra en el interior del objetivo. Controla la entrada de la luz mediante unas palas que se abren o se cierran en función de las necesidades de la escena. 

Cuanto más abierto esté dicho diafragma más luz le llegará a nuestro sensor (como por ejemplo con valores como f/1.4 , f/2 o f/2.8) y cuanto más se cierren las palas del diafragma menos luz entrará en el sensor (valores de un diafragma cerrado podrían ser f/16 o f/20 o f/32). 

Pero en qué influye el valor que uses. Pues bien esto influirá directamente en el área dentro de la imagen que salga enfocada y que salga desenfocada. Se conoce como la profundidad de campo. Cuanto más abierto esté el diafragma menor área de la foto estará enfocada, o lo que es lo mismo, menor profundidad de campo habrá. Cuanto más cerrado esté el diafragma mayor área conseguirás enfocar en la imagen o mayor profundidad de campo obtendrás en la foto.

Así que como puedes ver, la apertura del diafragma controla la luz, pero controla otra variable diferente a la velocidad de obturación como es la profundidad de campo. 

El ISO proviene de la fotografía analógica en la que fabricantes se pusieron de acuerdo para homogeneizar las relaciones de sensibilidad a la luz. Foto: Waldemar Brandt/ Unsplash.

ISO. El ruido

El último parámetro de este triángulo es el ISO, pero qué es y cómo influye exactamente. Vamos a comenzar explicando qué es el ISO. 

Antiguamente, para que los fabricantes de cámaras y carretes se pusieran de acuerdo para homogeneizar las relaciones de sensibilidad a la luz decidieron crear un estándar, el “International Organization for Standardization”, de ahí sus siglas ISO (en castellano Organización Internacional de Normalización). Aunque realmente esta estandarización con la llegada de las cámaras digitales desapareció porque cada fabricante ya no dependía de un carrete o película común, si no que cada uno hacía lo que quería con su tecnología. 

Pero entonces, qué es el ISO exactamente. Pues bien en la actualidad el ISO lo que cumple es el efecto de aumentar de forma artificial la luz que captura un sensor. Es decir, el sensor recibe una cantidad de luz determinada, también conocida como señal en fotografía. Cuando el ISO amplifica esta señal la imagen presentará mayor luminosidad, pero esto tiene un precio. A medida que se aumenta comenzará a crear un efecto granulado que resta calidad a la foto conocido como ruido. Así pues, se puede disparar en condiciones de luz nefastas y conseguir una imagen en la que haya muchísima más luminosidad de la existente, pero con mucho grano en la imagen que restará nitidez. 

Los valores del ISO parten habitualmente de un punto óptimo que es el 100 y van doblándose, es decir ISO 100, ISO 200, ISO 400, ISO 800… Recuerda que a mayor valor, mayor ruido en la fotografía. Y no en todas los fabricantes ni modelos de cámaras es igual. Algunas marcas funcionan mejor con valores ISO altos y otras peor. Así que aquí debes de probar en que valores tu cámara muestra una calidad y nitidez aceptable. 

El triángulo de exposición

Ahora que ya conoces los tres parámetros que determinan la exposición en fotografía vamos a intentar entenderlos de forma conjunta. Como comprenderás cada uno de los parámetros influye sobre los otros dos.

Esta analogía para explicar los tres elementos que regulan la exposición recibe el nombre de ‘Tríangulo de exposición’. De acuerdo con la definición de este concepto, para obtener una correcta exposición los tres parámetros deben estar en equilibrio. ¿Cuál es ese equilibrio? Simplemente, tener los tres valores bajo control para lograr un valor de exposición correcto, también conocido como EV (Exposure Value) igual a 0. 

Para ello, cuando ajustes uno de los lados del triángulo tendrás que compensar alguno de los otros dos (incluso los dos) para que se siga manteniendo ese equilibrio EV. 

¿Pero cómo compensarlos? En fotografía una de esas palabras clave es el ‘paso’. Los pasos en fotografía se refieren a una forma de medir la luz. Sirve para duplicar o dividir por la mitad la cantidad de luz que llega al sensor de la cámara. 

Por ejemplo, si reduces la velocidad de obturación desde 1/400 a 1/200, estarás aumentando un paso y, por lo tanto, duplicando la cantidad de luz. Si por otro lado bajas un paso de ISO, de 800 a 400 estarás reduciendo la cantidad de luz a la mitad. En el diafragma es algo más complejo, pues estos pasos no se reducen a dividir o multiplicar por dos, si no que coinciden sólo con ciertas aperturas del diafragma, pero pasando de una a otra estarás aumentando o reduciendo pasos igualmente (f/1.4, f/2, f/2.8, f/4, f/5.6 , f/8, f/11, f/16, f/26, f/32). 

Una vez entiendes este concepto de los pasos fotográficos todo será mucho más fácil, pues sabrás que si tienes que reducir el ISO un paso, por ejemplo de 200 a 100, tendrás que aumentar otro en diafragma o obturador para que el sensor consiga captar la misma luz. Por ejemplo en el obturador deberías pasar de 1/500 a 1/250 o en el diafragma de f/4 a f/2.8 para dejar pasar la misma cantidad de luz que entraba antes de que modificaras el ISO. 

Ahora ya entiendes perfectamente la importancia del equilibrio en el triángulo de exposición y sabes cómo mantenerlo. 

El exposímetro

Antes mencionábamos que un valor de exposición correcta para la cámara era un EV igual a 0. Bien, esto se consigue gracias a un instrumento que tiene la cámara de fotos para medir la luz. Se trata de una célula fotosensible que es capaz de medir la luz reflejada en un sujeto o en una escena.

Esta célula esta ubicada cerca del sensor por lo que tiene en cuenta el objetivo que estemos usando así como posibles filtros que montemos. Así en base a este exposímetro la cámara nos propone lo que interpreta como una exposición correcta. 

Este exposímetro se nos mostrará tanto en el visor como en la pantalla de la cámara y es muy facil de interpretar. Muestra el valor 0 y a sus lados los valores 1, 2, 3… con un símbolo negativo de – y con un símbolo positivo de +. Estos se refieren a los pasos de los que antes hablábamos. Por encima, por debajo o al lado de los números veremos un pequeño cursor que se moverá en función de que variemos obturador, diafragma o ISO. Cuando el cursor se sitúa justo encima del 0 estaremos en el valor de exposición correcto según la interpretación de la cámara. 

En la pantalla de la cámara podremos encontrar el exposímetro que no guiará en la medición de luz. Foto: Del Asangbam/ Unsplash

Si el cursor se nos va hacia los valores negativos, la fotografía quedara oscura o subexpuesta y si el cursor se nos va a los valores positivos, quedará demasiado clara o sobreexpuesta. 

Ésta será una herramienta perfecta para guiarnos sobre la exposición de la foto que estamos sacando, pero como imaginarás no hay que seguirla a rajatabla.

La medición de la luz

El exposímetro de la cámara es una herramienta muy útil pero por si sólo no nos sirve de nada. Tenemos que aprender a utilizarlo de forma correcta para sacarle el máximo partido y poder tomar mejores fotos incluso en condiciones difíciles de luz. 

Es por eso que medir la luz en las diferentes escenas que se nos presenten es un punto clave para poder exponer de forma adecuada. Olvídate de modos automáticos que tienden a error y aprende a manejar tu cámara para conseguir justo esa imagen que tienes en mente. De lo contrario te será imposible. 

La cámara cuenta con varios modos de medición para que utilices el que mejor convenga a cada escena en función de la luz que haya o de los resultados que quieras obtener. Saber cuál usar en cada momento es tan básico como saber dónde medir la luz. 

Medición matricial: Mide la luz de toda la escena en su conjunto e intenta valorar una medición media. Este es el mejor modo para empezar pues es el más sencillo y no tendrás que volverte loco de dónde medir la luz en la escena, aunque en muchos casos no mide la luz de la forma más óptima y puede arruinarte la toma.

Medición ponderada: Funciona como la anterior pero mide la luz en la zona central de la fotografía.

Medición puntual: Este es el modo más preciso y el más recomendable. Es más complejo de usar y requiere una mayor práctica ya que mide la luz en el punto exacto que quieres. Por tanto, da igual la luz que exista en el resto de la escena para la medición. 

Si utilizas este último modo de medición lo más recomendable es siempre medir la zona más clara de la escena para que no aparezca quemada y no pierdas nada de información en tu archivo. En base a ella medirás la luz y determinarás como configurar tu cámara para que la escena salga correctamente expuesta. 

Para conseguir una buena exposición es básico saber dónde medir la luz. Foto: Jakob Owens/ Unsplash.

Cómo exponer correctamente

Exponer correctamente por tanto, es algo que, como en el resto del arte que es la fotografía, es muy subjetivo. Lo que a uno le puede parecer una foto perfecta a otro le puede parecer una foto muy oscura. Así que partimos de la base de que la exposición en fotografía depende mucho del punto de vista del fotógrafo que la dispara y de qué sentimientos y emociones quiera despertar con esa foto. 

Lo que uno tiene que pensar es, de esta manera, qué es lo que quiere conseguir con la imagen. Qué es lo que quiere transmitir y capturar para poder saber configurar de forma adecuada los parámetros de la cámara. 

No es lo mismo por ejemplo si en una fotografía al atardecer quiero captar el agua en movimiento, en la que habrá que configurar la cámara con velocidades de obturación más lentas y por tanto bajar el ISO a tope y cerrar diafragma para minimizar ese aumento de luz que llegará al sensor, que si en esa misma escena lo que quiero es congelar la imagen, en la que habrá que disparar con una velocidad más alta y posiblemente abrir más el diafragma para contrarrestar esa pérdida de luz. 

Saber si en una escena busco que la profundidad de campo sea máxima, lo que me obligará a cerrar el diafragma y jugar con ISO y velocidad de obturación para que el sensor capte suficiente luz y si en esa misma escena solo quiero enfocar una flor para centrar en ella la atención y que el resto salga desenfocado. Para lo que habrá que abrir al máximo el diafragma y disparar a mayor velocidad para paliar este aumento de luz con la apertura. 

Por eso es tan importante saber qué es lo que se busca con la fotografía que vayas a hacer y a cómo manejar por tanto, el triángulo de la exposición para poder adaptarnos a cada escena y a las necesidades que nos surjan. 

Así que ya sabes, lo mejor es que te pongas a practicar todo lo que has leído y aprendido (que no ha sido poco) y a jugar con el triángulo de la exposición para que veas por ti mismo cómo exponer de manera adecuada. 

Deja una respuesta